Los campos de Sierra Engarcerán se llenan de flores blancas y rosas para avisarnos de que el invierno pronto llegará a su fin. Este espectáculo visual se debe a la belleza de las flores de los almendros y su temprana floración. Aunque todos conocemos este árbol, quizás no sepamos el significado que tiene en las diferentes culturas.
Dentro de la mitología griega existen dos narraciones diferentes entorno al significado de este árbol: Una cuenta que Fílide, una hija del Rey Midas, cayó perdidamente enamorada de un soldado, pero este tuvo que marcharse a luchar en la Guerra de Troya. Desde que ella supo que la ciudad había caído, comenzó a ir todos los días a esperar a la flota que le devolvería a su amado, pero este no regresaba. Cansada, Filidé, después de esperar nueve días, piensa que su adorado soldado ha muerto, así que ella muere también a causa del dolor. Atenea se conmovió de todo el dolor que la muchacha sentía y decidió transformar su cuerpo en un árbol de almendro. Sin embargo, el soldado no había fallecido, sino que su embarcación se había retrasado. El soldado no tuvo otra opción más que correr fuertemente y hundirse en la espesura del bosque para llorar a su amada. Tan pronto como él tocó el árbol, este comenzó a florecer. Era ella para darle consuelo. Desde entonces, se cree que las flores de almendro significan el amor que supera todo, incluso la muerte, o que son un consuelo para aquellas personas a quienes amamos. En sí, la flor de almendro significa la vida eterna.
Otra historia narra que Zeus dejó caer sobre la tierra su líquido vital, y de allí surgió Adgistis, un ser hermafrodita a quien luego le despojaron de su zona íntima, pero cuando sus órganos cayeron al suelo se convirtieron en el árbol de almendro. Desde ese momento, las almendras han estado asociadas al poder de la procreación.
En Egipto, se creía que la flor de almendra significaba la prosperidad, la buena salud y la riqueza en todos sus aspectos. Las almendras gozaban de mucha aceptación, sobre todo en la gastronomía. Se creía que eran unos obsequios que los dioses enviaban a los hombres para que estos se sintieran saciados. También se dice que los baños especiales que Cleopatra tomaba para rejuvenecer tenían como base la esencia de las flores del almendro. Las flores de almendro fueron tan especiales para esta cultura que incluso fueron encontradas dentro de las tumbas de algunos faraones como, por ejemplo, en la de Tutankhamon.
Dentro del sistema de creencias judío, cristiano e islámico, las flores de almendro también tienen mucha relevancia.
Dentro de la cultura hebrea la palabra almendra, significa: “el que despierta”, “luz”, “quien está vigilante”.
Dentro de la tradición cristiana, la flor de almendro también ocupa un lugar muy importante porque se cree que ésta simboliza a Cristo y a la vida en la eternidad. Aparecen en varios relatos bíblicos, y existen muchas pinturas, sobre todo de la Edad Media, en las que Cristo y la Virgen María figuran con el fruto del almendro, dado que la forma de este fruto tiende hacia la infinitud de los cielos y con ello expresa la unión entre el mundo terrenal y el espiritual.
